Publicado el 17/05/2025 por Administrador
Vistas: 89
Brasil, potencia mundial en la exportación de carne de pollo, se encuentra en estado de alerta tras la confirmación de un brote de gripe aviar altamente patógena (H5N1) en una granja comercial del estado de Rio Grande do Sul. La detección, ocurrida el pasado 16 de mayo en el municipio de Montenegro, marca un punto de inflexión sanitario y económico para el país.
Hasta ahora, los casos de gripe aviar se habían limitado a aves silvestres y de traspatio, sin afectar instalaciones industriales. Sin embargo, el salto del virus a una unidad comercial encendió todas las alarmas. El Ministerio de Agricultura activó de inmediato su plan de contingencia y notificó a organismos internacionales como la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), así como a los principales mercados importadores.
Las repercusiones no se hicieron esperar. China, el mayor comprador de pollo brasileño, suspendió por 60 días las importaciones provenientes del país, acogiéndose a los protocolos sanitarios firmados en acuerdos bilaterales. A esta decisión se sumaron restricciones similares por parte de la Unión Europea, Argentina y otros mercados, lo que afecta directamente a uno de los pilares económicos de Brasil: su industria avícola.
El impacto es significativo. En 2024, Brasil exportó más de 5.2 millones de toneladas de carne de pollo, generando ingresos por encima de los 9.900 millones de dólares. El cierre temporal de fronteras representa no solo un golpe financiero, sino también un desafío de confianza sanitaria a nivel internacional.
Carlos Fávaro, ministro de Agricultura, ha salido al frente del problema asegurando que, con medidas estrictas de bioseguridad y contención, el brote podría ser controlado en menos de 28 días. “Actuar con transparencia, celeridad y responsabilidad nos permitirá retomar la actividad comercial incluso antes del plazo establecido por nuestros socios”, declaró en conferencia de prensa.
Pese a la preocupación general, las autoridades brasileñas recalcan que el virus no representa un riesgo para el consumidor. La gripe aviar no se transmite por el consumo de carne cocida ni de huevos, y los casos en humanos suelen limitarse a personas con contacto directo con aves infectadas.
Entretanto, la Asociación Brasileña de Proteína Animal (ABPA) exhortó a todos los productores del país a reforzar los controles sanitarios en las granjas. Empresas líderes como BRF y JBS ya han activado sus propios protocolos de seguridad y monitorean la situación con extremo cuidado, conscientes del impacto potencial tanto en su operatividad como en la imagen del sector.
Este brote representa uno de los mayores desafíos recientes para la agroindustria brasileña. Más allá de la contención del virus, está en juego la credibilidad sanitaria de un país que lidera los rankings de exportación de proteína animal a nivel global. La rapidez con la que se logre controlar esta crisis marcará el rumbo de la recuperación económica del sector.